¿QUÉ ES LA COCAÍNA?
Es un estimulante del sistema nervioso central con alto poder adictivo que afecta directamente al cerebro. La cocaína ha sido llamada la droga de los años ochenta y noventa por su gran popularidad y uso extendido en esas décadas. Sin embargo, no es una droga nueva. En realidad, la cocaína es una de las drogas conocidas de más antigüedad. La sustancia química pura, el clorhidrato de cocaína, se ha usado por más de 100 años, y las hojas de la coca, de donde se obtiene la cocaína, se han ingerido por miles de años.
La cocaína usualmente se vende en la calle en forma de un polvo blanco, fino y cristalino que se conoce como "coca", "nieve", "dama blanca" y "talco" en español y "coke", "C", "snow", "flake" o "blow" en inglés. Los traficantes generalmente la mezclan con otras sustancias inertes, tales como la maicena, el talco o el azúcar; o con ciertas drogas activas como la procaína o la lidocaína (un anestésico local de composición química parecida) u otros estimulantes.
EFECTOS, RIESGOS Y DAÑOS
EFECTOS
Los efectos de la cocaína duran entre 45-90 minutos. Tras de una dosis intranasal de 100 miligramos de cocaína esnifada, la euforia es máxima a los dos o tres minutos, pero desaparece al cabo de veinte minutos o media hora.
En caso de sobredosificación de cocaína, la euforia se mezclará con inquietud, paranoia y actividad psicomotriz desmesurada. La locuacidad se hará verborrea confusa y la tensión se convertirá en ansiedad, a veces con ideas delirantes y/o comportamientos repetitivos psiquiátricamente tratados como manías o hipomanías.
También destacan cierta megalomanía y crisis de hipersexualidad. Se nota uno mucho más lanzado, capaz de arriesgarse creyendo superarlo todo, incurriendo en la exageración emocional.
Los psicoestimulantes, entre ellos la cocaína, son euforizantes que a dosis moderadas activan el funcionamiento cerebral. La cocaína estimula el tono general y agiliza el entendimiento, aumentando el rendimiento mental y aliviando la depresión. Crece también la seguridad y autoconfianza del consumidor, al que proporciona bienestar y facilita su interrelación con el entorno.
Aunque su empleo médico ha quedado muy limitado y ya no se utiliza como anestésico local, en patologías muy específicas e infrecuentes, como la narcolepsia o crisis súbita de sueño profundo, aún se sigue usando.
De hecho, la cocaína imita la acción del organismo cuando éste se halla en estado de alerta, lucha o defensa, provocando la descarga de neurotransmisores y hormonas endógenas que excitan los circuitos nerviosos, disminuyendo la sensación de fatiga, hambre y sueño. De ahí que sea tan consumida por diferentes perfiles de personas donde algunas de ellas lo hacen para aumentar su rendimiento en el trabajo.
Aunque no siempre sus efectos son agradables; algunas personas padecen estados de ansiedad, impaciencia e insomnio, incluso a pequeñas dosis.
Los neurotransmisores son sustancias químicas cerebrales que modulan la comunicación de las neuronas. La cocaína estimula la emisión de noradrenalina, dopamina y serotonina, principales reguladores de la conducta emocional. La euforia cocaínica se produce por la estimulación de las vías nerviosas cerebrales. Como resultado de la elevación del ánimo, resultante de la estimulación de las neuronas noradrenérgicas, se produce un aumento de la resistencia y la fuerza muscular. De modo que consumida en exceso y continuadamente, la cocaína provoca cambios biológicos indeseables.
RIESGOS
Cualquier consumo de cocaína tiene riesgos, aunque el consumo crónico, que no tiene porqué ser diario, es el que más problemas conlleva. No se ha identificado una cantidad "
segura" de cocaína. El sujeto dependiente puede tardar varios años en sentirse tan mal como para pedir ayuda. La frase típica es: "
yo esto lo controlo y lo puedo dejar cuando quiera..." y para demostrarlo está una temporada sin consumir, para luego volver.
Con el consumo esnifado, puede dañarse el tabique nasal, y cuando se comparte el rulo, aumentaban las posibilidades de contraer enfermedades infecciosas.
- A dosis altas, algunas personas presentan una intensa ansiedad, insomnio, paranoias y alucinaciones que pueden conducirles a un comportamiento violento.
- La cocaína provoca una alta dependencia psicológica caracterizada por un fuerte impulso a seguir consumiéndola. También genera una rápida tolerancia, que hace que se tenga que aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos
En intoxicaciones graves aparecen cuadros denominados psicosis tóxicas, con episodios delirantes parecidos a la esquizofrenia. En casos extremos se dan crisis violentas a causa del trastorno paranoide, además de alucinaciones táctiles que se inician con un picor irreprimible que obliga a rascarse, creyendo tener gusanos o insectos bajo la piel, como indicara hace 110 años en el primer delirio cocaínico conocido Fleischl-Marsow, el fisiólogo amigo de Freud.
DAÑOS
El uso continuo de la cocaína esnifada provoca sinusitis, además de irritación y hemorragia de la membrana nasal. Puede incluso llegar a perforar el tabique nasal. Por su parte, los que la fuman desarrollarán problemas respiratorios (tos, bronquitis, neumonía) con dolores pectorales frecuentes. Los esfuerzos por inhalar los vapores del crack o la free base también pueden provocar neumotórax. En cuanto al consumidor de cocaína por vía endovenosa o inyectada, tiene el riesgo de contraer enfermedades infecciosas, como hepatitis y sida.
La dependencia a la cocaína entraña también pérdida de peso y desnutrición por falta de apetito. Incluso en sujetos jóvenes, con buena salud, el consumo cocaínico va asociado a infarto de miocardio, muerte súbita por paro respiratorio o cardíaco, y accidentes vasculares cerebrales.
Su uso habitual puede producir las siguientes consecuencias a largo plazo:
- Problemas de tipo cardiovascular: hipertensión,arritmias cardiacas, infartos de miocardio, ruptura de la aorta...
- Problemas pulmonares: hemorragia en los alveolos pulmonares, neumotórax, trombosis pulmonar y reacción de hipersensibilidad pulmonar.
- Problemas en el embarazo: abortos espontáneos, muerte fetal, prematuridad e infartos placentarios.
- Complicaciones renales: se puede producir insuficiencia renal.
- Complicaciones otorrinolaringológicas: debido al consumo esnifado produce rinitis crónica hasta producir erosiones o perforaciones del tabique nasal.
- Problemas psiquiátricos: Depresión cocaínica, paranoias, conductas violentas y psicosis cocaínica.
- Infecciones por la vía de consumo: hepatitis B, SIDA ...
Con el uso crónico, suele aparecer un cuadro muy florido de psicosis paranoide con episodios de agresividad e ideas de persecución, agitación, irritabilidad, cansancio e impulsividad, en su forma más grave podría tratarse de una urgencia psiquiátrica. Los consumidores suelen volverse depresivos, suspicaces e irritables, lo que conlleva a conductas agresivas y violentas.
PERFILES DE LAS PERSONAS CONSUMIDORAS
- Recreativo o social: se utilizan dosis altas y concentradas en un breve espacio de tiempo, el consumo se acaba cuando se está exhausto o se termina la droga. Es la gran mayoría de consumidores.
- Compulsivo: uso crónico, diario o casi diario. El consumo es el que organiza la propia vida, se produce una gran dependencia a la sustancia.
- Policonsumo: sobre todo con cánnabis y alcohol. Se ha producido un aumento del consumo de alcohol y de cocaína para mantenerse despierto durante más tiempo.
El perfil de persona consumidora de cocaína que consulta a un servicio de urgencias normalmente es un hombre de unos de 25-30 años que realiza el consumo con ánimo recreativo, preferentemente en fin de semana, y por la noche o en las primeras horas de la mañana. Pero es importante decir que esto esta cambiando y actualmente el consumo de cocaína afecta a todas las edades. Este perfil está cambiando con los años, antes se hablaba de un hombre de unos 30- 40 años con un buen trabajo y con disponibilidad de dinero, pero actualmente se pueden añadir más perfiles a este. De hecho actualmente hay consumidores de 40 a 55 años que también tienen un buen trabajo y disponibilidad de dinero, que empezaron a consumir hace años, han creido controlar el consumo pero se les ha ido de las manos.
A pesar de que el consumo se realiza preferentemente durante el fin de semana o en días festivos, una gran proporción de personas también consumen esta droga en días laborales, indicando que el consumo está, en muchas ocasiones, desvinculado del ocio o de la fiesta. En otras drogas existe una clara concentración de las urgencias por la noche, en el caso de la cocaína no hay prácticamente diferencia entre las dos franjas horarias.
COCAÍNA Y GÉNERO
Las diferencias de género entre las personas que consumen cocaína también se visibilizan de manera tajante si observamos las estadísticas. Dos de cada diez pacientes que solicitan tratamiento son mujeres. Esto se debe ¿a qué las mujeres no consumen cocaína? o ¿existen otras razones que puedan explicar este dato?.
Según un artículo publicado en la web http://www.psiquiatria.com, esta diferencia tan significativa se debe a que las mujeres sufren mayor presión social.
“Sólo dos de cada diez pacientes que acuden al especialista para desengancharse de la cocaína son mujeres, algo que psiquiatras y responsables de unidades de desintoxicación achacan a la “presión social” de la que ellas son víctimas. El Instituto Adicciones y la unidad de adolescentes y familias de Proyecto Hombre presentaron estudios coincidentes sobre el acceso de las mujeres a los tratamientos, un 20% del total de pacientes, una escasa proporción que vinculan a la relación asimétrica de éstas con respecto a los hombres, a la asunción de las cargas familiares y al miedo a perder la custodia de los hijos. Así lo indicaron Carlos Llama, de Proyecto Hombre, y Rocío Molina, del Instituto de Adicciones, en un congreso sobre mujer y cocaína organizado por la Asociación Española de Patología Dual. Ambos psicólogos denunciaron que el consumo de cocaína en el colectivo femenino se aproxima cada vez más al de los hombres, pero los casos en los que piden ayuda se mantienen estables desde hace diez años.” (Publicado el 9 de noviembre de 2007)
Es decir no se trata de interpretar las estadísticas como si las mujeres consumieran cocaína un 80% menos que los hombres, si no más bien hay que pensar que el colectivo de mujeres con consumos problemáticos, no piden ayuda profesional debido a la existencia de una mayor presión social sobre ellas. Esto hace que los tratamientos no estén adaptados a las mujeres aumentando así la diferencia de acceso a los recursos específicos y aumentando los intentos de recuperación por sí mismas. Lo cuál sabemos dificulta la recuperación.
Para terminar, habría que apuntar la importancia de superar esa barrera acercando y adaptando los tratamientos a las necesidades de las mujeres, teniendo en cuenta dicha presión social.
TIPOS Y VÍAS
TIPOS
La hoja de coca es la única parte que contiene cocaína, está dispuesta en grupos de siete aproximadamente en cada tallo.
Su sabor es amargo, produciendo en la lengua una ligera sensación de embotamiento o anestesia local. En países andinos se utiliza para soportar los inconvenientes de las grandes altitudes, el hambre y las fatigas, mascando estas hojas junto con una pequeña piedra caliza o polvo de cal que aumente la salivación, aunque en estudios se ha demostrado que esto no es eficaz fisiológicamente, ya que la cantidad de cocaína ingerida con la masticación de sus hojas es mínima y sus efectos podrían compararse a los de dos tazas de café (Phillips J, R.D. Wynne, 1980).
Sulfato de coca o
pasta base: también llamado basuko, baserolo o suzuki. El proceso de elaboración se realiza en las inmediaciones de la plantación, principalmente por no desplazar grandes cantidades de hoja de coca, ya que para obtener un kilo de pasta se necesitan alrededor de 125 kilos de hoja. Esta pasta se obtiene, primero mezclando la hoja triturada con agua y queroseno; después se separa el queroseno y de desecha la hoja de coca, se agrega agua más ácido sulfúrico, después de filtrado se mezcla con cal o amoniaco, el secado de esto da lugar a la pasta de coca. Su aspecto es de una pasta parda negra, fumable que ocasiona complicaciones tóxicas debido al plomo de los componentes utilizados en el proceso de elaboración.
La
cocaína base: también denominada free-base o base libre, proviene de la mezcla de la pasta de coca con eter, al evaporarse con calor aparecen unos cristales casi puros de cocaína base muy potente, en ambientes marginales se denomina crack, se llama así porque hace un sonido de crujido cuando se calienta, su aspecto es parecido a la porcelana, y triturado asemeja a escamas de jabón. Se fuma mezclado con el tabaco o se calienta en pipa de agua y se inhala el humo resultante.
La
cocaína: es el clorhidrato de cocaína, obtenido a partir de la pasta base, con clorhídrico y extracción acetona etanol. Se trata de un polvo blanco, cristalino y de sabor amargo, en ambientes callejeros se denomina: nieve, coca o farlopa.
VÍAS DE ADMINISTRACIÓN
La vía más frecuente de empleo de la cocaína es la
intranasal o
esnifada, cada dosis se denomina comúnmente tiro o raya. También es utilizada la
vía intravenosa, hoy en desuso, por los riesgos que conlleva la forma de aplicación. Otra forma de consumo es
fumada (
crack).
A menudo
se combina la cocaína con la heroína (
speedball), el consumidor busca obtener los efectos rápidos de la cocaína y los sedantes de la heroína, sin llegar a padecer el crash ( el impulso incontrolable de volver a consumir) por falta de cocaína.
La vía de administración depende de la forma de presentación y tratamiento de la sustancia. Las diferencias de los efectos psicológicos de la cocaína administrados por diferentes vías son probablemente causados por las diferencias de tiempo en que la droga llega al cerebro.
Vía de
administración
|
Lugar de
absorción
|
Preparación |
Tiempo de llegada al cerebro |
| Oral |
Zona gastrointestinal
Membranas mucosas de la boca
|
Hojas de coca
Cocaína hidro-clórida
|
8-10 minutos |
| Nasal |
Membranas mucosas de la nariz |
Cocaína hidroclórida |
2-3 minutos |
| Inyectada |
Vía intravenosa |
Cocaína hidroclórida |
12-21 segundos |
| Fumada |
Pulmones |
Cocaína base |
6-7 segundos |